normalmente son los padres de las chicas y no al contrario los que prohíben a sus hijos el montar en moto con su pareja. Desgraciadamente para lucia eso fue exactamente lo que los padres de Borja le obligaron a jurar, mientras prácticamente velaban lo que quedaba de su maltrecho cuerpo tras un intenso verano saliendo con la hija del tío de la bimota.

Aunque sus padres no se lo pidieron, hubiese levantado de buena gana la mano derecha para ratificar aun mas el juramento, desgraciadamente le fue imposible ya que en tres meses había cambiado los levis y los ralph lauren por kilos de vendas y escayolas.

Como todo buen adolescente, Borja había hecho sus locuras con la moto que le regalaron sus padres por sus malas notas, pero lo de que desde el asiento trasero de la mito te rodeen dos escuálidos brazos haciéndose con el con el control de los semimanillares para picarse con el f-50 del vecino en medio de la moraleja, sin duda era demasiado.

La niña estaba buenísima y además reconocía que era útil salir con una chica que además de tener una hermosa melena rubia hasta la cintura, te limpiase y ajustase el carburador de la cagiva antes de dejarla en casa.

Pero aquella experiencia había superado su capacidad de aguante, jamás, por muchos años que viviese podrá olvidar la aterradora imagen en su cabeza del zapato de aguja rojo sobre sus náuticos metiendo marchas sin embrague en el cambio invertido que lucia se había empeñado en montarle tras la segunda cita para trazar mejor la curva de entrada a la urbanización.

Una vez corrida la voz sobre las bondades y caprichos de tan bella damisela, no hubo ningún manera de encontrar otro niño dispuesto a asumir el riesgo de montar (en moto) a la rubia del chalet ese tan raro con todo el jardín asfaltado.

desde ese momento y a pesar de que el colegio se encontraba a escasos 5 minutos de su casa, su madre tuvo que aguantar la cantinela que tarde o temprano, sale al encuentro de todo padre con un hijo de 14 años. La diferencia fue que en el caso de Vanesa, a las doce horas diarias habituales de “cómprame una moto, cómprame una moto” se le sumaban otras doce nocturnas de “cómprale una moto, cómprale una moto” procedentes de su querido esposo.

La resistencia de la madre fue numantina: aguanto semanas enteras de malas caras y berrinches, no hizo el mas mínimo caso al libro 1345 razones para comprarle una moto a sus hija del famoso autor Javier carrasco que apareció una noche en su mesita de noche, tampoco presto atención a la conferencia del señor Pérez navarro sobre las ventajas de los vehículos de dos ruedas en el trafico actual que de alguna manera sustituyo al sermón de párroco un domingo en su parroquia.

Ignoro mientras pudo a los dos sacos de huesos postrados en el sofá durante horas supuestamente agotados por el largo camino cargando con los libros del instituto, a pesar de que en la academia británica usaban el portátil en todas las asignaturas y del inconfundible estruendo provocado por los termignoni de la ducati urbana de su marido aparcando a 100 metros de casa 2 minutos antes de entrar por la puerta a las horas de colegio.

Lo que al final venció su resistencia fue la encerrona mas propia de una familia de las 10000 viviendas que de unos vecinos de la moraleja, a la que la sometieron padre e hija en el diario de patricia de antena 3, ante la cual y con tal de escapar de aquel plato infernal no tuvo mas remedio que claudicar y aceptar la compra de un scooter urbano tranquilito.

Javier acepto las condiciones de su esposa apareciendo una tarde a bordo de un ya arrastrado daelin con 10 kilómetros en el contador. Lamentablemente la moto coreana no tuvo una vida muy larga ya que Vanesa tuvo la torpeza de no prohibirle a su marido motarse en ella.

Debería haber hecho caso al traumatólogo de cabecera de su marido cuando le insistió en no vaciar la recién estrenada piscina del chalet . El comentario “que guay laguna seca en el jardín” de Javier cuando al final la vació, debería haberla puesto en guardia.

Según alegaron sus dos retoños jurando sobre la Biblia, fue solo cuestión de mala suerte y la casualidad el que en el mayor concesionario de la marca en España, los daelin urbanos se hubiesen agotado y que solo tuviesen en stock 5 piaggios zip h2o sp uno de los cuales, por no andar de tiendas acabo, como no, en su garaje.

durante un breve tiempo, padre e hija se comportaron mas o menos como personas normales, de hecho tardaron mas de 2 días en sustituir los amortiguadores de serie del zip por unos ohlins supuestamente dirigidos a proteger el reaparecido portátil de la niña en los peligrosos badenes de la urbanización. con el fin de mejorar la seguridad de la niña en los semáforos y en el masificado trafico de la moraleja también le instalaron un variador polini de levas con el que según la pareja feliz ganaba un pelin de repris y según el fabricante convertía al pequeño 50 en algo mas parecido a un f-18 despegando del nimitz

Vanesa no dijo nada, la pequeña motillo seguía emitiendo un murmullo tranquilizador apenas audible al ralenti que le aportaba tranquilidad por mucho que padre e hija desapareciesen domingos enteros en el taller del garaje.

Todo fue de perlas hasta una tarde de agosto en la que, maldita la hora, se le ocurrió pedir comida al pizza hutt. Por una vez, el repartidor llego sorprendentemente pronto a bordo de su sin duda alguna , dado el volumen que emitía el claramente ilegal tubarro que salía del lateral derecho.

Atraídos como imanes por el estruendo/concierto con el que el pizzero anuncio su llegada sin necesidad de tocar al timbre, ambos monstruos saltaron del sillón como un resorte en dirección a la puerta. Fue un momento tenso mas propio de una película de tarantino que de una entrega de comida a domicilio.

Chico y chica se miraron y al instante lo supieron.

No, no estaban enamorados pero sin duda estaban calientes,

Pero era uno de esos calentones que no se apagan con fluidos corporales sino con líquidos derivados del petróleo.

Los tres mini cerebros pensaron lo mismo al instante:

“aquí hay pique”.

Su madre fue consciente de lo que estaba pasando cuando a través del rabillo del ojo vio un casco rosa atravesar a toda leche el pasillo de casa en dirección a la puerta. temiéndose lo peor corrió gritando tras ella pero fue inútil, la panza del tubarro del zip con diámetro variable controlado por servo motores había adoptado ls configuración 39 CV y el estruendo que emitía tras hacer efecto las cargas explosivas que desprendían en nanosegundos el silencioso impidieron que su hija la oyese.

Su marido tampoco fue capaz de oír los gritos de su mujer exigiendo el divorcio ya que la voz del neandertal imponía su potencia con el típico gaaaaaaaaaaassssssss que le lanzaba a su niña mientras esta arrancaba en un caballito brutal que el pizzero con la aerodinámica alterada por el baúl ya fue incapaz de recuperar por las curvas de la urbanización.

Agosto 2004

con el paso de los años Vanesa ya se había acostumbrado a los viajes con su marido, como olvidar su luna de miel en nurburgring o los maravillosos 15 días en la isla de man embarazada de 8 meses y medio.

Por ello no se enfado mucho cuando la pareja de la guardia civil el paro en plena bajada de despeñaperros. En realidad lo esperaba ya que no era la primera vez que su marido intentaba batir el record Madrid-Sevilla que le había marcado para siempre desde el día en que la revista motociclismo había batido al ave.

Como es lógico su marido era totalmente incapaz de asumir que la vito tenia mucha peor relación peso-potencia que la zzr 1000 de moreno de Carlos y en cada viaje al sur Vanesa se convertía en su Luis moya particular cantándole no las curvas a rass sino las 40 cada vez que al niño le daba por anular el aire acondicionado para no bajar la media de 200 a 15 de agosto en mitad de la a7 dirección Málaga.

Mientras el engendro con el que se caso en el 89 intentaba sin mucho éxito convencer a la pareja de los tricornios de que el uso del freno de mano en ángulos de 1ª no estaba expresamente prohibido por el código de circulación, Vanesa echo un vistazo al asiento trasero del monovolumen donde lucia estaba tan ensimismada disfrutando de un dvd que no veía a su padre encañonado y soplando mas que un hombre de 110 años el día de su cumpleaños.

cualquier madre hubiese asumido que su hija disfrutaba con la ultima pastelada de Sandra bullock, pero Vanesa que de tanto sufrirlos conocía los dvds de su marido mejor que otros padres el rey leon, sabia perfectamente que lucia estaba viendo por enésima vez el gran premio de Japón del 89.

No era un viaje normal, de echo era la primera vez que viajaba con su marido desde el romántico viaje a Paris en su décimo aniversario en el que la en principio buena idea de ir a desayunar unos croissant en los campos alisios en su k 1200 de alquiler, acabo con ambos en la gendarmería al ser incapaz de resistirse su marido a intentar batir el record del príncipe negro en la circunvalación de la capital francesa.

El caso es que se había obligado a si misma a montar en la vito con motor de s 600 ya que bajo ningún concepto iba a dejar a la niña a solas con su padre en su primera incursión en un circuito de verdad. Una cosa eran las pistas de minimotos y supermotard pero lo de ir a jerez no era algo que pudiese soportar a solas en la capillita que había montado en casa tras las 5 temporadas de su marido en el RACE.

En la puerta del circuito gaditano recibieron a su marido aun mejor que en las urgencias del Gregorio marañon. Cosa lógica ya que los encargados de la puerta veían a Javier más que ella en la temporada de carreras.

El mismo humano incapaz de reservar una habitación decente de hotel, hacer la maleta o planificar unas vacaciones que no incluyesen carreras de motos, fue capaz de sorprenderla al tener nada mas entrar en el padoock un box reservado, 3 mecánicos uniformados y las dos motos sobre sus caballetes con los calentadores bien calentitos, cuando se trataba de motos para la niña la crisis de las .com no existía para Javier.

Lucia salto del coche en marcha con el mono de cuero que llevaba puesto desde Málaga. las 2 horas esperando a que abriesen el motocard achicharrandose en la furgo mientras padre e hija se convertían en pegatinas humanas pegadas al escaparate, habían merecido la pena, la niña estaba monisima con el dainese a medida en que se había invertido de forma misteriosa el dinero destinado al modelito elegido por ella para la presentación en sociedad.

De pronto se encontró sola en un coche en marcha ya que Javier también había saltado antes de que la vito se parase del todo. Ambos corrían ya como dos poseídos en dirección a las motos. Sin duda la más pequeñita de las dos era la de la niña.

Al final su marido había entrado en razón y la había pillado la pregp, una moto mucho mas adecuada por mucho que las rs250 estuviesen en oferta en hrc. Al fin y al cabo era su debut con una moto de circuito y no quería saltarse ningún paso aunque la niña fuese 4 veces campeona de Madrid, castilla la mancha y Extremadura de scooters y supermotard.

Como era previsible el burro de su marido se había pillado otra moto (y van 27) para entrenar junto a la niña. Para el abrigo de vison nunca había dinero pero para una VTR 1000 ex edwards de superbikes si que daba el presupuesto mensual.

Para no montar el número en medio del padoock decidió subir al bar. Del circuito a tomar algo distinto a los acuarius con los que los flipaos de la vito llevaban hidratándose desde que salieron de casa.

La tranquilidad ofrecida por los 2 margaritas quedo ligeramente mermada cuando no vio a lucia en el grupo de los pilotos lentos a pesar de que no conocía la pregp ni el circuito. Lo de que su marido esperase al grupo rápido ya lo esperaba, de hecho Javier lideraba el grupo pro implantación de la categoría de “promesas de motogp” en los entrenamientos privados.

El mareo a medias inducido por los 37 grados de jerez y los lingotazos florales, le impidió llegar a tiempo para impedir la nueva locura de su marido. Solo alcanzo a ver (como lo estaban haciendo todos los xy del circuito) la parte trasera del dainese rosa subido en el colin de lo que sin duda no era ni por asomo una pregp.Después de 20 años recogiendo motociclismos de hasta el interior del microondas, sabia perfectamente que ninguna metrakit había llevado nunca 4 tubarros humeantes en popa.

Javier no estaba preocupado por el debut de su retoña en jerez. Conocia de sobra su talento innato para ir en moto. Vale, es cierto, quizás se había pasado un pelin montándola directamente en una 500, pero bueno la niña corría desde hace años con una  CR 500 de 70 caballos y entrenaba con su CR 1000 de 140 axial que los 180 de la roc 500 ex López mella no supondrían un gran problema para ella, especialmente teniendo en cuenta los bridgestone de motogp que había conseguido gracias a la pegatina de su empresa que lucia la honda privada de cechinello junto a las de playboy.

Lo único que le preocupaba era si podría seguirla con su simple VTR oficial, aun estaba un poco tocado tras su ultimo intento fallido de back flip con su puch cobra de colección en el skate park de majada onda.

Las evoluciones de la niña a bordo de aquel potro salvaje entrado en años pero aun con muy mala leche, sorprendieron incluso al que iba tras ella, bueno, en realidad el que iba tras ella con la lengua fuera pues por muchos 200 caballos que tuviese su nuevo juguete, la criatura le daba al mango que daba gusto y eso cuando en vez de una docena de chips lo que tienes es un cablecito de acero para domar la caballería, provocaba infartos y cuasi orgasmos en función del progenitor que primero viese la ultima cruzada salvaje de lucia.

La esponja en que su padre había transformado su cerebro a base no de absurdos juegos de la nintendo sino de videos de carreras, hicieron mucho mas fácil el trabajo a lucia. Tardo 1sg en arrancar como había visto hacerlo decenas de veces a ron haslan, 2 vueltas en calcar las trazadas de lawson en la pista gaditana, 3 en estrenar los deslizadores de codo que padre e hija habían añadido al mono en homenaje a wakai y solo 4 en probar que las rubias de 15 años cruzan mejor las motos frenando en dry sack que mcoy picado con los gavira.

Para superar el examen mas difícil al que somete una 500, por mucho que no fuese una oficial, lucia tuvo que esperar a que los bridgestone de ultima generación, muy superiores a cualquiera que los reyes de 500 hubiesen ni tan siquiera llegado a soñar, empezasen a rendir el alma tras las 3 primeras tandas, momento en el cual lucia prácticamente rodaba sola en pista pues la mayoría de los humillados por ella en las 2 anteriores, se habían detenido para ver a pie de pista a “la loca de la 500” que tras la exhibición había sustituido al anterior “rubia del dainese” a los 10 minutos de empezar los entrenos.

En realidad los bridgestone no se rindieron sino que pasaron directamente a la capitulación total. Los esfuerzos a los que los sometía la debutante timoneando con la rueda trasera en todas las curvas de jerez incluida la de izquierda de entrada a boxes fueron captados incluso por los satélites meteorológicos los cuales captaron un inusual aumento de la nubosidad en el área de la ciudad de jerez provocado por el achicharramiento absoluto de la goma que impresionaron a todos los allí presentes menos a uno.

El americano que disfrutaba de una Bud. Fresquita en el interior de la torre de control no era fácil de impresionar de hecho lo único que le había subido ligeramente las pulsaciones hasta ahora era la sorprendente capacidad de resistencia a la electrocución de los españoles cuando el padre de la piloto de la 500 a base de cinta aislante y alambre intento conectar su cámara de video a la pantalla gigante del circuito para que todos los allí presentes viesen a su hija tocando (según el) con la oreja en peluqui

A ese tío no le importaban las cruzadas, los invertidos o los dueños de circuitos amenazando con demandar a los tutores de la que estaba levantando el asfalto del circuito no con escavadoras sino a base de estriberas de aluminio.

A el lo único que le importaba era lo que mostraba su viejo cronometro analógico. Espero hasta la ultima tanda momento en el cual por primera vez una 500 acudía a su cita con el cronometro calzada no con unos manolos sino con unos preciosos (para un xy) qualifiers cuyo precio aseguro la total ausencia de sexo para los próximos 2 meses para el que se gasto el presupuesto de langostinos de las próximas 130 cenas de navidades.

Muchos pilotos tardaban 1 temporada completa en cambiar su cerebro a modo “chicle”. Pero lucia era la única niña de 15 años del planeta que había visto a jean michele bayle ganar el gyon d´or sobre una supuestamente incontrolable CR 500. por ello para aprovechar hasta la ultima molécula adherente del neumático hasta el máximo de su capacidad, no tuvo mas que seguir el lema del francés “si derrapas no avanzas” y así con un estilo que conocía muy bien, el americano por tercera vez en su vida sufrió un aumento de mas de 10 latidos en su ritmo cardiaco:

LLego a los 90 latidos por minuto gracias a las sensaciones que le regalo una yamaha 750 de 2 tiempos en un ovalo de ceniza,

Cuando vio como un rubio californiano llevaba una simple vfr en daytona apenas llego a 91.

Pero cuando esa mañana de sábado su cerebro descifro lo que las manecillas de su cronometro mostraban, noto que su corazón abandonaba el encendido big bang propio de su edad para volver al screamer de su juventud.

Por fin, pensó, lo encontré.

Javier cuyo corazón funcionaba a ritmo de cbr 250 RR cada vez que ignoraba por completo el cronometro para disfrutar de lo verdaderamente importante sintió como se le cortaba ligeramente el encendido cuando la niña tras la segunda vuelta sobre los chicles no entro en la seguridad de los boxes.

Se preocupo de verdad cuando lucia atravesó hizo los últimos 100 metros de la recta “a lo lucia” que si te van mas los coches es seria a lo “vatanen de pikes peak” estaba forzando demasiado el trident de chocolate trasero.

Cechinello se lo había dicho, en una 500 una vuela y solo una. La niña volaba en dirección al ángulo de dry sack. bajo la cúpula lucia estaba loca de alegría , el display de la roc al que había echado un vistazo mientras, sin forzar, trazaba de lado sito pons, marcaba un tiempo que la hacia miembro de exclusivo club cuyo departamento de admisiones se creía cerrado hacia años: el de los reyes del 500.

Desgraciadamente el ser admitido en el olimpo es muy pero que muy peligroso pues no solo cuerpo y mente se fuerzan al máximo, también el material sufre de lo lindo para permitirte saborear las excelencias de los tetracilindricos analógicos de 2 tiempos. Por eso a veces y cuando menos te los esperas fallan.

El culpable final fue lógicamente el único elemento de la moto no diseñado para formar parte del equipo de serie de una 500 sino para una sosa motogp.

2 décimas de segundo antes de que el carbono de la rueda delantera se pusiese tan caliente como el día en que su padre le quito los carenados por primera vez a Vanesa el chicle estallo.

Por un momento pareció que el talento de la niña seria capaz de controlar la situación. Sin embargo cuando el manojo de goma, lonas y alambres quedaron bloqueados en el basculante asimétrico de la roc la tragedia fue inevitable.

El efecto fue similar a cuando los pilotos de combate accionan el asiento eyectable solo que esta ocasión no hubo paracaídas que amortiguase el brutal impacto. Primero contra el suelo y después, tras rodar decenas de metros sobre la puzolana, contra las vallas de protección del publico no protegidas por air fences. Lucia solo fue consciente del primer impacto en el que al instante perdió el conocimiento. Gracias a ello salvo la vida pues como le dijo el intensivista a su madre en la UVI, los cuerpos inconscientes soportan mejor los impactos.

El parte de lesiones era aterrador: ambos brazos y piernas fracturados, parrilla costal aplastada, 4 vértebras fisuradas músculos y tendones degarrados por todo el cuerpo...

Su madre no se separo de ella ni un solo momento y solo permitió entrar a su padre cuando tras una semana ciertas esperanzas de que lucia sobreviviría.

Javier entro convertido en un hombre distinto al jovial quemado habitual.

Su mujer solo lo miro con odio una vez.

Sus palabras fueron claras concisas:

Las motos se acabaron y lo nuestro también.

Lárgate.

¿SIGUES?