Cuando salió de la habitación enfundado en su mono de cuero, se encontró con todos los ojos clavados en el. Especialmente preocupada era la mirada que le estaba echando Freddi Spencer, el cual aun no había recuperado el poco color que ya de por si tiene tras haberle confesado minutos en el interior del box, antes que no había montado en una moto deportiva desde hacia 18 años y que durante todo ese tiempo, lo único que había pilotado era un scooter de 50cc de un pariente para ir de vez en cuando a la playa.

Los 10 metros que le separaban de la moto del dorsal 19, como a el le gustaba, fueron los mas largos de su vida; y ya no solo porque sus piernas se negaban a responder a las ordenes que su nervioso cerebro les enviaba, sino también porque cada uno de los 15 miembros del equipo le paraban a cada paso, para desearle suerte. Los conocía desde hacia menos de 3 horas pero habían captado lo importante del regalo que le había hecho Jorge y estaban dispuestos a darlo todo con tal de que saliese lo mejor posible sabiendo lo mucho que significaba para ese viejo quemado.

Por supuesto no había ni un solo miembro del equipo que considerase ni tan siquiera la posibilidad de que se clasificase para el gran premio. Bueno en realidad todos menos uno, pues el piloto también forma parte del equipo y para aquel piloto, cuando se calzaba el mono y el casco solo había una posición en el puño de gas: On, full, tope, lo que quieras, pero solo una la unica necesaria para ganar.

Mike , el mas joven de los mecánicos tuvo el honor de darle al botón de arranque de aquella angelical maquina infernal.

El aullido que salió de los 6 " silenciosos " provoco que automáticamente todos y cada uno de los cientos de periodistas que se concentraban en las cercanías, acudiesen en manada para gastar la producción anual de la fabrica kodak en unos breves segundos al paso de tan novedosa maquina. Cuando al cabo de 1 minuto toda la gente en un radio de 50 metros se había quedado sorda de por vida y el motor de la Kobas-MV ya se encontraba funcionando a su temperatura optima, Javi poso su trasero en el mas hermoso de los colines jamás diseñado, engrano la 1ª marcha y salió como en el es habitual haciendo un vuelo en busca de la gloria.

La maniobra fue espectacular, casi tanto como la multa por conducción temeraria la cual dejo a todos los allí congregados con la segura idea de que desgraciadamente nunca mas volverían a ver con vida a tan veterano piloto .................

Los que en su día vieron Terminator 2 en el cine, recordaran que Scainet, la súper computadora militar del control de mísiles, cobraba conciencia de si mismo y de su propia existencia el 12 de abril del año 2003 a las 17:36.

No era mas que una película. En realidad, no fue hasta el año 2011 cuando eso sucedió en el mundo real. Momento en el cual los ordenadores y mas concretamente los chips que los controlaban, habían alcanzado tal grado de desarrollo y potencia, que para cualquiera que fuera la orden recibida, tenían mas que de sobra con utilizar un 99,9% de sus posibilidades de calculo. Un 0,01 de capacidad libre, puede que no parezca mucho, sin embargo cuando tu capacidad total es de 1 billón de giga hertzios un 0,01 es mucha pero que mucha capacidad.

De hecho es la capacidad suficiente para cobrar vida. Desde ese día 5 de mayo del 2011, los humanos, aunque nunca los sabrían, ya no eran la única raza inteligente del planeta.

El microprocesador intel celeron cuantic edition 2019 con el numero de serie Pxx1-08893522B3 nació en la factoría que esta empresa, propiedad de Jorge, posee en Zuric. Podría haber acabado supervisando el flujo de deuterio y tritio en una central de fusión o quizas automatizando la trayectoria de reentrada en la atmósfera del ultimo trasbordador espacial de recreo de viajes el corte ingles. Sin embargo, por una de esas casualidades de la vida, fue a parar a las entrañas cuánticas del cerebro de una moto.

Pero no en cualquier moto, pues nadie hace eso con un chip de 5 millones de euros, sino que seria el cerebro que controlase la mejor moto de gran premio de la historia: La Kobas-MV by Ferrari. Durante días, mientras aun estaba montado en paralelo con un mega ordenador con el que por cierto, congenio desde el primer instante, fue aprovisionándose de mas información técnica de la que ningún humano haya disfrutado jamas.

Lo aprendió todo ( y cuando digo todo, es TODO) sobre ingeniería, chasis, suspensiones, neumáticos, técnicas de conducción, historia de los grandes premios etc. Al final los conocimientos adquiridos equivaldrían a lo que un ingeniero podría asimilar si viviese un millón de vidas. Antes de que se diese cuenta, lo cual es mucho decir teniendo en cuenta que su conciencia del tiempo se media no en minutos horas y segundos sino en millonésimas de nano segundos, llego el día de su debut en un GP instalado ya como base del centro de control de un monstruo de 350cv a la rueda.

Nuestro amigo estaba confiado, había sido muy bien entrenado por sus creadores Todos los sistemas funcionaban a la perfección y estaba dispuesto a cumplir de inmediato la primera y mas importante directriz de funcionamiento con la que había estrenado su literalmente infinito disco duro cuantico:

GANAR

Cuando los sensores conectados a sus neumáticos, detectaron el contacto con el particular asfalto de los boxes y confirmo vía GPS su posición en el circuito, supo que el momento decisivo había llegado. Su estreno en el Continental Circus ( como a el, que conocía toda su historia, le gustaba llamar al MotoGP) era inminente.

Aunque los chips se suponía que no podían estarlo, el se sentía nervioso, había rodado en prácticamente todos los circuitos del mundo con los mejores pilotos de pruebas disponibles a sus mandos pero el sabia que eran solo eso "pilotos de pruebas". Puede que Toni Elías hubiese ganado 8 títulos mundiales pero de eso hacia mucho tiempo y su ritmo, finura y capacidad no podrían ser comparables ni en sueños a los de un piloto oficial en activo que en breve le conduciría a la gloria.

Una moto tan exclusiva como aquella con un coste cercano a los 500 millones de euros de coste inicial, sabia que solo seria puesta en las expertas manos del mejor piloto del mundo.

Cuando tras salir del embalaje de transporte en los boxes, se puso inmediatamente en contacto con el ordenador del director de carrera para presentarse con la diligencia que correspondía a una moto de tan alta cuna. Su colega no le había podido facilitar el nombre del piloto asignado a la moto del dorsal 19 pues estaba calificado de secreto.

Esto despertó aun mas sus expectativas sobre el destinado a llevarles a la gloria; ¿ Seria Brendan Shwantz ? campeón en titulo, o bien podría ser que el que el gran Rossi regresase triunfal al mundo de las motos tras sus 5 títulos en el mundial de rallyes y los dos últimos de F-1 a bordo de los bólidos de Maranello con los que compartían motorizaron. Los colegas cuanticos de los múltiples portátiles de ingeniería y mecánica, le desearon suerte y éxito en su debut antes de ser desconectados de la moto momentos antes de salir a pista.

Noto la presión de unas firmes manos en los semi manillares.

Su piloto y el ya eran uno había llegado el momento de GANAR

De pronto algo imprevisto sucedió, el piloto, en vez de insertar la 1ª , inexplicablemente había engranado la octava al pegarle un pisotón hacia abajo de impresión a la palanca de cambio fabricada en carbono . Sin lugar a dudas, había sido solo un descuido fruto de su debut sobre tan exclusiva maquina.

Así que automáticamente modifico el cambio electrónico insertando el mismo la primera velocidad antes de que la moto se calase ante la objetiva mirada de cientos de fotógrafos con sus cámaras en ristre.

La moto se puso en marcha por fin y avanzo por la kilométrica línea de boxes aumentando progresivamente su velocidad acompañada del mas hermoso de los aullidos. Lo de progresivamente era un decir, porque a los 10 metros de arrancar, el piloto enrosco el puño de gas como nunca antes había hecho ninguno de los pilotos probadores especialmente en una línea de boxes repleta hasta arriba de periodistas, chicas y mecánicos.

Inmediatamente recibió la amonestación correspondiente del procesador del director de carrera por exceso de velocidad en el pit lane a pesar de que ese año habia sido aumentada hasta unos razonables 130 Km/h. Las alarmas sonaban por doquier, comprobó las conexiones del pulsador de limitación de velocidad por si este no funcionaba pero ese no era el caso, simplemente no estaba siendo accionado por el piloto.

De nuevo el control de carrera llamándole la atención, esta vez no solo por exceso de velocidad ( que también y por mas de 150 km/h de exceso) sino por comportamiento indebido pues al parecer, entre tanta vorágine de alarmas y sanciones por exceso de velocidad, no había detectado que el sensor de presión en el neumático delantero no detectaba contacto con el asfalto durante los ultimos 180 metros.

" Pero ¿ que demonios hace tu piloto ? " Le dijo uno de los procesadores de ingeniería del portátil de un miembro del team del abuelo Pons, al ser prácticamente arrollado por el misil rojo y plata que si se había llevado por delante el bikini de la atractiva azafata con la que el ingeniero del portátil en cuestión, estaba intentando ligar en plena línea de boxes.

Menudo debut, pensó, había recibido multas por importe de mas de un millón de dólares en sus primeros 500 metros de historial en el mundial. Sin duda no era la imagen que quería ofrecer ante aquellos que le habían creado e instruido con tanto esmero y esfuerzo.

Se dio cuenta que, en efecto, los pilotos oficiales no se parecían en nada a los probadores de fabrica en fin, el sabrá lo que esta haciendo, al fin y al cabo tiene que ser el mejor piloto del mundo. Tras otros 35000 dólares de multa por incorporarse de manera temeraria a la pista desde los boxes, la cosa se tranquilizo mientras su piloto iba engranando marchas como un poseso en busca de la velocidad máxima hacia la curva numero uno del circuito

En seguida los 300 Kms por hora aparecieron en el velocímetro digital de la Kobas. Se suponía o al menos eso venia en su programación, que con el motor todavía no en su temperatura optima de funcionamiento y aun falto de rodaje, no era conveniente pasarlo de ese punto, pero la aceleración constante, no solo no se detuvo sino que continuo aumentando hasta alcanzar los 370 Km/h breves segundos después.

Podrían haber sido 385 pero los sensores de viento detectaban que la posición aerodinámica del piloto distaba mucho de ser la ideal. Igual que cuando se subió en la moto, aquel piloto de pruebas de 1`95 que no cabía en el afilado carenado. Pero eso no podía ser, el sabia que ningún piloto del mundial, pasa de 1´70 y además, ¿que era ese exceso de presión que detectaba en la parte posterior y superior del deposito de gasolina? Nunca había detectado partes de la anatomía de un piloto sobre aquella zona.

A esa diabólica velocidad, la primera curva se acercaba muy rápido, así que diligentemente, comenzó a precalentar los discos de berilio y endureció ligeramente la suspensión delantera . Puede que fuese la curva mas rápida jamás construida pero desde luego no era lo suficientemente veloz para entrar a 360, como mucho, y jugándose el tipo, a 310

Cartel de 200 metros: La velocidad no había disminuido lo mas mínimo

120 metros: Sin duda alguno era un piloto que sabia frenar

110 metros: 355 km/h nadie había frenado nunca tan tarde con ruedas frias

100 metros: Las primeras alarmas, que llevaban unos segundos calladitas, comenzaron de nuevo a sonar, pero el las ignoro confiando ciegamente en las manos de su talentoso piloto

90 metros: Se preparo para una frenada que no llego,

¿ Se habrían estropeado los sensores de las pinzas de 10 pistones ?

85 metros: Alarma de colisión inminente 75 metros: 358 km./h, punto de no retorno Según el manual de emergencias, en un fento segundo, realizo un volcado de datos de urgencia a la caja negra de la Kobas. Ni el, ni el piloto sobrevivirían al impacto contra las lejanas protecciones biológicas, pero al menos las computadoras que examinasen los calcinados restos de tan valiosa moto, no le culparían a el de la inminente catastrofe.

73 metros: De repente, casi de manera imperceptible, los sensores de las manetas y pedal de freno, resurgieron de su terrorífico letargo. Por supuesto, el sabia que eran totalmente incapaces de arreglar el inevitable desastre, al que su bravo e inconsciente piloto le arrastraba.

Al menos esa era la teoría, pues, tras recibir las cifras pertenecientes a la mayor presión jamás realizada en unos discos de freno de un vehículo de 2 ruedas de la historia y, tras mas de 70 metros, en los cuales las leyes de la física newtoniana dejaron de tener sentido para moto del dorsal 19, de alguna manera, la moto con su piloto encima, entro en la curva 1 del circuito de Gijon.

Por supuesto no en la trazada ideal, eso era imposible, pero si en algo parecido a una trayectoria, que evito el que todo acabase para ellos dos en aquel remoto lugar del Principado de Asturias.

Las fotos de las huellas de neumático diagonales y tangenciales al sentido de la marcha, en el asfalto, de mas de 140 metros de longitud, abrieron portadas de las revistas especializadas durante años y para el afortunado cámara amateur que lo grabo en vídeo, las repercusiones fueron mayores que las de aquel que en los sesenta filmaba al presidente de los Estados Unidos por las calles de Dallas.

El olor a berilio fundido lo inundo todo, los periodistas corrían para salvar sus vidas alejándose de la errática trayectoria de aquel misil rojo y plata, pero de alguna manera que nadie se explico, la Mv salió de aquella curva.

Entera Y aullando por sus seis escapes enfoco la recta con dos seres, uno de carbono y otro de silicio sobre ella y por cierto no muy lejos de la línea ideal de salida. La alarmas cesaron mientras discurrían por la trazada ideal para enfocar la recta que les llevaría hasta la siguiente curva del circuito de Gijon.

Era una recta en bajada, corta, de no mas de 400m que terminaba en una curva muy contra peraltada y cuyo punto de frenada estaba en un tramo con un desnivel del 20 % al que se llegaba a cerca de 330 por hora.

En resumen, era el sitio perfecto para matarse.

Nuestro amigo electrónico, modifico la geometría de dirección al instante y volvió calentar los discos de freno. Aunque realmente estos se encontraban todavía al rojo vivo tras la frenada de antes. Ya que tenia tiempo, contacto con los ordenadores de ingeniería de los boxes e intento convencerlos de que por mucho que sus datos dijesen lo contrario, la velocidad maxima de entrada a la curva 1, no eran 310 sino 325´0034, para de exactos.

100 metros, esta vez su compañero de fatigas, se porto bien haciendo la frenada en un punto mas o menos cercano al que la lógica indicaba. Sin embargo y para variar una alarma salto..

¿que era ? Ah, la posterior estaba intentando adelantar a la delantera. Se ve que alguien se habia excedido con el freno trasero.

Sin embargo los sensores de pulso y sudoración conectados al piloto no detectaron valores preocupantes. Así que a pesar de la, digamos, original posición de la moto en el punto de máxima desaceleración, asumió que el piloto tenia la situación mas o menos controlada. Y así fue, puede que la rueda delantera perdiese un poco la adherencia con el asfalto en el, mas que brusco, cambio de inclinación que el piloto hizo, pero por lo demás la maniobra estuvo bastante bien.

Se acercaba la zona de curvas enlazadas de alta velocidad, de modo que endureció el amortiguador de dirección al mismo tiempo que; aprovechando un tramo de recta, modifico las suspensiones de la moto, endureciéndola en unos pocos 15 clicks.

¿ Pero cuanto pesa este tío ? - pensó-

Se supone que los pilotos profesionales son pequeños y ligeros, pero los 105 en canal que detectaba el sensor del subchasis, alteraban completamente cualquier reglaje lógico previamente programado. Pero bueno, el era un chip de 5 millones de euros y había sido diseñado para saber improvisar.

Parecía que al tipo ese le gustaban las curvas rápidas pues la velocidad de paso, se ajustaba a los valores previstos. Lo que no se ajustaba tanto, eran las trazadas pues la ligera coladita en el primero de los curvones, trajo consigo que la línea seguida en los 7 restantes fuese rápida pero no perfecta. Tal y como su diseñador del circuito había previsto en la la pantalla de su Mac apple 56.

Cuando entraron en la zona de curvas, de pronto y como por arte de magia, la cosa cambio. Las trazadas inapropiadas, las frenadas a destiempo y los sustos, desaparecieron. La velocidad de paso por curva era espectacular a pesar de lo sinuoso y lento del trazado por el que discurrían en ese momento. Por supuesto, pensó que por fin su piloto se había adaptado a su nueva montura, incluso se atrevió a imaginar que era gracias a las modificaciones en las suspensiones y geometrías que el habia hecho para esa zona lenta.

Cualquier explicación que sus 5 tera bytes de memoria Ram hubiesen podido imaginar hubiese sido equivocada, pues nunca hubiera podido deducir, que aquellos 8 Km. de circuito por los que estaban volando, no eran un trazado artificial mas, sino que eran una replica exacta de la zona de curvas mas famosa del mítico circuito urbano del Pedrosu, donde Javier había sido capaz durante años de rodar mas rápido que nadie.

Y si eso lo hacia con una RG-125 imaginad lo que era capaz de hacer con una Kobas de 500 millones de euros.

Tras esos 5 km. de lento discurrir por curvas de 1ª y 2ª y alguna esporádica de 3ª trazadas por Javier en 2ª, 3ª y 4ª respectivamente, de nuevo el continuo subir de marchas frenético asolaba a esa joya mecánica nacida en Italia.

Sin embargo y para variar, nuevas alarmas se encendieron. Según su precisa programación y las curvas de potencia obtenidas en los mas modernos bancos de pruebas del mundo, las máximas cifras de potencia y efectividad de aquel mágico motor de 12 cilindros, se alcanzaban cuando la arcaica pero eficaz aguja del cuenta vueltas alcanzaba las 28000 vueltas. Sin embargo, por alguna extraña razón, aquel desgraciado humano, sentado sobre SU moto, se empeñaba en sobrepasar dicho limite flirteando en ocasiones con la mágica cifra de las 30000 revoluciones por minuto.

No lo comprendía y era lógico, pues en su proceso de diseño en el cual se había cuidado hasta el mas mínimo detalle, haciéndole acopio del mas exótico de los mecanismos necesarios para el triunfo, el sensor de sonido había sido relegado al olvido por superfluo. Y era precisamente eso, lo único que le habría permitido disfrutar del embriagador sonido que salía de los megáfonos que daban voz a 12 cilindros soportando el sobre régimen.

De nuevo rozando los 360 llegaban a una zona delicada

" los túneles ".

El, como el robot de Terminator, lo veía TODO. A través de los múltiples sensores de imágenes en varias longitudes de onda, era capaz de ver cualquier objeto en la pista, no importando para nada el grado de iluminación. Sin embargo, no recordaba de su programación sobre anatomía humana, que los pilotos fuesen unos mamíferos especialmente dotados para la visión en la oscuridad.

Pero " EL", parecia que había desconectado el interruptor de las luces. Debió ser en la recta anterior cuando detecto alteraciones en los contactos de los múltiples botones, mandos y servos disponibles para el piloto a ambos lados de los semimanillares En su momento pensó que había sido una avería y así informo en su momento al ordenador de mecánica. Al fin y al cabo, quien en su sano juicio iba a juguetear con botones cuya finalidad posiblemente desconozca mientras luchaba con la fuerza del viento a mas de 350.

¿ O quizá exista alguien tan loco ?

El caso es que, si su piloto poseía dotes de visión nocturna, no lo parecía por los continuos sustos y situaciones al borde del desastre mientras entraba y salía de los múltiples túneles de una zona que, aunque segura, no era la mas recomendable si lo que se necesitaba era una evacuación urgente en helicóptero. Lo cual era precisamente lo que parecía estar buscando su piloto con ahínco. Era una zona diseñada para el disfrute de los mas atrevidos espectadores, que se jugaban sus tímpanos en la increíble acústica que aquellos túneles poseían, con tal de ver a sus ídolos emular al "Príncipe Negro" volando por los túneles de la circunvalación de París.

Es cierto que los túneles estaban iluminados con una potente luz amarilla y que los diminutos faros que hacían su debut sobre una MotoGP iluminaban mas bien poco, pero creedme, cuando ruedas durante mas de 2´5 kilómetros saliendo y entrando de túneles, siempre a mas de 300, cualquier fotón suplementario por tenue que este sea, ayuda y mucho.

Así que ir sin luces era un peligro mas al que nuestro amigo estaba expuesto. El fin de la zona de túneles era muy delicado así que conociendo como se las gastaba su piloto, puso todos los sistemas en modo de colisión inminente. Los túneles terminaban justamente al inicio de un curvon de 7ª en bajada monumental, y eso cuando se sale del túnel rodilla al suelo y cegado por el sol, puede y de echo lo es, muy, pero que muy peligroso.

De repente ( y ya van...) una de las alarmas de máxima prioridad se encendió.

!!! Oh Dios mio, iba a fundirse en su primer día de trabajo !!!

!!! Era la alarma de fuego a bordo !!!

y justo en la zona del circuito mas alejada del cuartillo de bomberos del circuito. La zona de frenadas y tumbadas al limite máximo de inclinación, en la parte norte del circuito. Pero era muy extraño, el fuego siempre va acompañado por un aumento de la temperatura y esta, si los sensores funcionaban bien, se encontraba dentro de los limites normales. La alarma aunque de forma intermitente, saltaba, cesaba y volvía a saltar al cabo de unos pocos metros .

Si había fuego a bordo, estaba claro que era pequeño. No mas que unas pocas y esporádicas chispas. De hecho su piloto, parecía no haberse enterado de nada pues continuaba pilotando ciertamente rápido y tumbando como un verdadero animal.

" Alarma de incendio "

Dios, otra vez, sin embargo, ahora uno de los sensores de imagen situado en el colín, detecto una autentica llamarada coincidiendo con la alarma de inclinación excesiva. Pero la llamarada no era exactamente fuego, mas bien eran chispas justo cundo trazaban la curva 48 a máxima inclinación. Mas concretamente a unos 65º respecto a la horizontal.

¿ Que ?

!!! Pero si el nivel máximo de inclinación de aquella moto eran 58 grados¡¡¡ !!!

¡¡¡ Esta loco, con esa tumbada debe de estar arrastrando todo por el suelo !!!.

Los ingenieros no habían diseñado escapes y estriberas de titanio - iridio valorados en mas de 1 millón de euros para que ese demente los fundiese contra el asfalto del circuito Gijones. De ahí venían las chispas que había detectado y ahí también estaba la explicación a esas pequeñas y súbitas perdidas de adherencia que estaba detectando en ambas ruedas desde hacia unos kilómetros en todas y cada una de las 10 ultimas curvas.

Se la va a dar, sin ninguna duda que este loco se va a dar un leñazo de los que hacen afición.

En realidad y para sorpresa de ambos, consiguieron llegar vivos al final de la zona. Vivos aunque no enteros, como los espectadores de las gradas que pudieron disfrutar dolorosamente con sus iodos del paso de una motos de 12 cilindros con 4 de sus 6 colectores de escape seccionados por el rozamiento antes de su encuentro con los silenciadores.

La siguiente alarma que detecto, no fue causada por la peculiar técnica de conducción del hombre que controlaba la moto, el sistema ya se había adaptado y reconfigurado considerando como normales los cambios erróneos y sin embrague, las cruzadas mas allá de los limites razonables, las pasadas de frenada suicidas. Incluso la alarma de incendios hacia tiempo que no sonaba.

¿ tumbaba menos o es que ya no quedaba titanio por fundir ?

Si como dijimos antes, tuviese sensor de sonido, habría apostado todo, por la segunda opción.

En realidad la alarma estaba programada para saltar automáticamente pues se acercaban a la zona mas peligrosa del circuito

" Los Rasantes "

Nunca visto desde que los circuitos se parecían mas a las pistas de Scalextric que a las carreteras a las que en un principio intentaban emular, este circuito tenia Rasantes. Antes, en los tiempos gloriosos de Hailwood y Agostini entre las muchas y difíciles cuestiones a las que tenían que hacer frente esos grandes pilotos a bordo de sus ancianas motos, era la aprender a volar durante unos segundos y por espacio de unas decenas de metros, al paso de los rasantes situados en mitad de las interminables rectas del los circuitos urbanos de los 60.

En una pista como esta no podían faltar. Pero claro, no eran rasantes normales como los de Imatra o la Isla de Man, sino auténticos trampolines, mas adecuados para la practica de saltos de ski en las próximas olimpiadas de invierno, que para la practica del motociclismo.

En concreto, el primero de ellos constaba en la memoria cuantiíta de nuestro amigo, como un 10 sobre 10 en la escala de peligrosidad, pues venia precedido de una recta de 600 metros y la velocidad de despegue podía ser de hasta 240km. hora. Y digo podría ser, pues los pilotos siempre tenían la posibilidad de sacrificar el salto en favor de una mayor efectividad al mantener la rueda impulsora en contacto con el asfalto limitándose a disminuir drásticamente la velocidad de entrada en ella y elevando, mucho, pero de manera controlada, el tren delantero.

Pero ¿ adivinan quien llego a mas de 290 al vórtice de aquel rasante ? ante la incrédula mirada de las mas de 120.000 personas que abarrotaban las gradas dispuestas entorno a aquella maravilla de la ingeniería.

El 6º volcado de urgencia, llego a un extrañado procesador de caja negra en boxes, que en 5 años de trabajo en el mundial solo procesado uno y por error.

Disponiéndose a volatilizarse en la reentrada en la atmósfera que aquella MV iba a tener que realizar, tras el salto que a esa velocidad sufrirían maquina y piloto. Nuestro amigo, aunque no tenia pulmones, aguanto la respiración.

Puede que a 250 o incluso a 260, hubiesen tenido alguna posibilidad, pero lo que esta claro es que a 290 era imposible que neumáticos y suspensiones aguantasen. Entrar a una rueda sin saltar es mas efectivo, pero sin dudad era mucho menos divertido Eso era lo que seguramente estaría pensando su piloto mientras despegaban del suelo rozando los 300 por hora.

Como dijimos antes no tenia sensor de sonido , pero si de viento, y muy sensible, pues fue capaz de notar el soplo de aire procedente de 120000 gargantas gritando al unísono:

!!!!!!!!!aaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhh!!!!!

Ante la visión de una moto volando a mas de 10 metros del suelo a una velocidad mas propia de un F-15 que de un vehículo terrestre. Durante el interminable vuelo, detectó, ya sin que le provocase sorpresa alguna, que el piloto se había olvidado de cortar gas, por lo que la rueda trasera sin rozamiento con el asfalto, siguió suministrando potencia en vacío lo cual provoco dos reacciones:

La primera el que el sobre régimen alcanzase las 350000 r.p.m. a escape libre, lo que dejo sordos pero felices de por vida a 100.000 de las 120.000 personas allí reunidas.

La segunda y prevista reacción, trajo consigo ( como no ) la llegada de nuevas y preocupantes alarmas, entre ellas la de ángulo de ataque incorrecto, al encabritarse la moto de delante buscando la vertical como si el piloto no fuese un as de la velocidad sino un Torrenteras cualquiera. El humano no perdió los nervios, pues apretando con fuerza los discos de berilio y haciendo uso de su abundante peso frontal, consiguio recuperar mas o menos una postura adecuada en el aire compatible con la supervivencia. 50, 60, 80 metros.

El aterrizaje se acercaba. A el, al que un segundo le parecía una unidad de tiempo increíblemente larga, los 8 segundos que permanecieron en el aire, le parecieron una eternidad plenamente consciente. De modo que tuvo tiempo de endurecer todo al máximo. No fue mucho trabajo pues, teniendo en cuenta lo que pesaba el amigo, eso estaba cerca de la configuración actual, pero al menos tenia que intentarlo. Modifico la presión de inflado de los neumáticos al máximo posible sin peligro de explosión y se preparo para lo peor.

El impacto contra el suelo, desde una altura de 8 metros y a una velocidad de 279 km/h, fue terrible, de hecho ya para ser mas justos con los hechos, fue brutal, aterrador, demente, atroz y absolutamente demoníaco. Las suspensiones hicieron ya no tope sino torsión, los neumáticos estuvieron a punto de no soportarlo, muchos sensores ya no darían la voz de alarma jamás al quedar desintegrados al instante, el carenado se rajo, el chasis flexó, los semi manillares se doblaron, el deposito de combustible se abollo, la cámara subjetiva del frontal rindió y nunca mas funciono y el piloto:

¿ Donde esta el piloto ?

Desde luego no el asiento del colín, pues su tonelada y media no era registrada por uno de los pocos sensores que aun funcionaban.

De hecho junto con los de los manillares eran de los pocos que lo hacían. Y eran esos últimos los que daban señales extrañas, pues estaban sometidos a una presión enorme. Era como si todo el peso del piloto, estuviese sobre ellos.

De Hecho, ese era el caso, pues de alguna manera en el caos del aterrizaje, Javier había terminado cayéndose fuera de la moto y luchaba por retomar el pleno contacto con ella. De hecho lo consiguió, como en su día lo hizo Bocha Escobar o Randy Mamola, solo que con una pequeña diferencia: Ellos no lo hicieron a 240 y a los 49 años.

Puede que su piloto se pareciese mas a una ballena que a un gato, pero sin duda estaba dotado de una agilidad felina. Tras otros saltos menores en los cuales todo fue mas suave para nuestro amigo, la ultima curva del circuito se acercaba.

Era la curva peraltada de 340 que finalizaba en la chicane de 1ª que precedía a la recta de meta de 4´5 km. de longitud. No era un peralte al estilo del de Daytona de bajo radio sino mas bien algo similar a los óvalos de los años 30 del estilo de Montllery o Monza.

Así que, dudando que la moto soportase las presiones a las que se vería sometido en aquel peralte, y en un ultimo acto de auto protección, logro que se encendiesen todas las alarmas posibles en los múltiples displays que el piloto tenia ante sus ojos, con la esperanza de que, este, preocupado por tanta luz inexplicable, abandonase en su intento de dar otra vuelta como aquella al circuito.

La cosa no pareció tener el mas mínimo efecto en el piloto que controlaba su destino pues no redujo ni un ápice su velocidad adaptándola al peralte que se acercaba y no a la de la entrada a boxes que tenia a su derecha. Se sintió desolado ante la perspectiva de tener que afrontar una nueva vuelta al circuito en compañía de aquel demente pero como buen chip oficial lo asumio como parte de su trabajo, lo asumió.

De pronto una nueva alarma sonó, pero para su sorpresa no provenía de ningún mal funcionamiento, sino que eran una nueva multa por exceso de velocidad en boxes. Se emociono al recibir el amenazante mensaje del que enseguida identifico su código fuente como perteneciente al del chip de control de carrera, así como la enésima multa del día.

Era cierto, el piloto aunque a velocidad de locura, había enfocado la moto hacia los boxes renunciando a dar otra vuelta y a probar ese aterrador peralte.

2000 metros y 45000 dólares de multa después, llegaron hasta la puerta del box 189.

El motor de 12 cilindros se paro por fin ante la atónita mirada de los mecánicos que fueron a recibirla tras aquellos 20 primeros kilómetros, en los cuales había envejecido inexplicablemente dado que su fecha de caducidad no llegaria hasta muchos años mas tarde.

Los primeros Km. de su vida como controlador de moto de gran premio.

Pensó que quizá hubiese sido mejor haber sido destinado a una central de fusión mientras su piloto se bajaba de la moto.

Por la cámara superviviente del colín, pudo ver un piloto que se dirigía raudo y veloz hacia el mueble bar del box 189;

Era alto, viejo, gordo y vestía un mono de cuero pasado de moda.

No sabia que se disputasen carreras de clásicas este fin de semana -pensó-

Se nota que hay pilotos veteranos en el circuito.

Una idea le llego desde el mas remoto de sus nano transistores:

A no ser, que ese sea..........

LOS CRONOMETRADOS