El reloj de la desconchada pared, empapelada con antiguos posters de motos que hacia años habían desaparecido de los concesionarios, marcaba las 10 de la noche y Javier estaba a punto de dar por finalizada su jornada de trabajo. No había sido un buen día en el taller de soldadura que regentaba, lamentablemente con la llegada de los termoplásticos y materiales cerámicos de ultima generación la gente ya no necesitaba tanto como antes de sus habilidades.

Justo cuando se acercaba a la puerta, el teléfono sonó. Estuvo a punto de no descolgar el auricular, pero la posibilidad de que fuese un trabajo que necesitaba, le obligó a contestar a pesar de que debido a ello perdería el autobús de regreso a casa. La voz femenina le sorprendió, no solo por ser absolutamente desconocida y porque allí no suele llamar mas mujer que Loli su esposa, sino por preguntar por el señor Don Javier Rodríguez de la Serna.

¡¡¡ Joder !!! , penso Hacia mucho tiempo que nadie le llamaba así, quizá en el ultimo juicio por conducción temeraria, pero eso había sido hace mas de 20 años. Para todo el mundo, el no era mas que Javi el soldador ese al que le gustaban las motos.

La señorita al otro lado de la línea, parecía muy atareada y con mucha prisa pues se limitó a comunicarle con fría profesionalidad, que el Excelentísimo Sr. Don Jorge Díaz Acebedo le citaba para pasado mañana, día 09 de Agosto, en la inauguración del Recientemente finalizado Circuito de Velocidad del Principado de Asturias.

Las instrucciones incluían la necesidad de acudir con todo el material necesario para encargarse de la asistencia en Boxes de un joven valor local que iba a disputar una copa de promoción que tendría lugar como previo de las carreras mundialistas y al cual conocería en cuanto llegase al circuito.

No era una proposición, mas bien parecía una orden, pero bueno, supuso que mas o menos, algo le pagarían por lo que acepto sin pensárselo dos veces. Al fin y al cabo desde que ya no emitían el mundial de velocidad mas que por Canal Láser Digital, el cual no podía permitirse, no tenia nada que hacer los fines de semana mas que aguantar las protestas de la parienta las 24 horas del día.

Una vez asegurada de que había comprendido y anotado el mensaje, la desconocida señorita corto la comunicación tan fríamente como la había comenzado.

Cuando colgó el teléfono y tras sobreponerse un poco de tan extraña llamada, se pregunto quien era ese tal Jorge y porque se atrevía a darle ordenes de aquella manera utilizando a su secretaria como frío interlocutor. El caso es que ese nombre le resultaba familiar, sabia que lo había escuchado alguna vez, pero no conseguía asociarlo a ninguna cara.

De pronto, sin darse cuenta, sus ojos se posaron sobre la portada de la edicion en papel del diario El Comercio Digital de aquel viernes 07 de agosto del año 2015, en la cual se hablaba de la compra de la empresa Yahoo por parte de la multinacional que aparentemente dirigía el hombre de la portada: Jorge Díaz . Esa cara la había visto en otra parte -penso- hace muchos muchos años, pero ¿ donde ?, se pregunto.

En un instante de algun profundo lugar de su oxidado cerebro, cientos de imágenes salieron a la luz. Eran imágenes de jóvenes melenudos montando en moto, eran imágenes de amistad, de aventuras, de historias que habían permanecido olvidadas en su memoria durante años mientras la ilusión, la esperanza y su juventud se desvanecían. Y entre todas aquellas imágenes,destacaba la de ese mismo rostro con pero con 20 años menos. Un rostro que le miraba ya no solo desde la foto del periódico, sino también desde el interior de su casco replica de un gran piloto fallecido largos años atrás. Ahora ya le conocía, ya sabia su nombre.

El de la foto en el periódico, el hombre que le había llamado después de tantos años no era otro que El Jordi su compañero de piques de juventud.

Cuando llego a casa y tras ser recriminado por su gorda mujer e ignorado por sus 4 hijos, se sentó en el sofá del salón y comenzó a hacerse preguntas.

¿ Que quería El Jordi después de tanto tiempo? , ¿ Por que lo elige a el como mecánico ? si a lo máximo que había llegado en el mundo de la competición, fue a asistir hacia nada menos que 20 años en carreras de scooters, y sobre todo: ¿ Por que pensaba ? que seria capaz de poner a punto una moto que jamas a visto, en un circuito recién estrenado que no conocía. El, que nunca tuvo el suficiente dinero para rodar en circuito y durante años se vio obligado a arriesgar su vida por carreteras de montaña como el Pedrosu y Pajares para calmar su insaciable pasión por la conducción deportiva.

Pero el caso es que le hacia ilusión ver de nuevo a su viejo amigo y sobre todo le hacia mas ilusión todavía el poder acceder al circuito con el que tanto habían soñado el y sus colegas en su juventud y a cuya esperada inauguración como sede de la 3ª prueba del Campeonato del Mundo de la temporada 2015, se había visto obligado a renunciar al estar todas las entradas agotadas desde hacia mas de un año.

A pesar de las protestas de su mujer empeñada en ver el programa especial nº 4000 de Crónicas Marcianas emitido en directo desde la nueva base China en la ardiente superficie del planeta rojo, se acostó pronto, mañana seria un ida muy largo lleno de preparativos. Había llamado a una par de viejos amigos de su época de quemados con los que aun mantenía el contacto para que le ayudasen, pero se sorprendió tanto como ellos al saber que todos habían recibido una llamada similar y también iban a estar atareados.

Esa noche tras muchos años, volvió a soñar con motos

La furgoneta, repleta hasta los topes de material, derrapaba dando bandazos mientras ascendía a toda velocidad por las curvas del Infanzón, amenazando con desparramar toda su obsoleta carga en cada curva. Sin embargo nuestro protagonista conducía relajado con un ilegal cigarrillo Ducados en una mano y la otra al volante de la destartalada furgoneta que había pedido prestada a la empresa de transportes de un amigo.

La escena aparentemente temeraria, no dejaba de ser normal, al fin y al cabo conocía ese trozo de asfalto como la palma de su mano después de tantos años subiendo y bajando totalmente al limite a bordo de las motos mas potentes de la historia. Aquel estilo de conducción con el que la furgoneta dejaba atrás coches de 10 millones y espantaba viejecitas a apartes iguales, era para el un ritmo "de ir de tranqui" por mucho que las marcas en el asfalto de Michelin Pilot 25 ( supuestamente incapaces de derrapar) , dijesen todo lo contrario.

Había tenido suerte, el circuito estaba construido en los amplios terrenos situados entre Gijón y Villaviciosa, que durante años estuvieron cubiertos de eucaliptos y ahora por fin tenían alguna utilidad. Gracias a ello podía darle caña a la furgo por aquellas carreteras que también conocía. O que creía conocer, pues ese nuevo cruce que había sustituido a la rápida de izquierdas del Puente Arroes y el semáforo que se llevo por delante, habían logrado la primera Transit semi descapotable de la historia. Gracias a dios era soldador y podría arreglar el impresionante boquete con forma de semáforo del lateral de la Hyundai antes de devolvérsela a su confiado amigo, el cual por supuesto no tenia ni la mas remota idea de la ligera transformación que tenia lugar en el cerebro de aquel humilde y aparentemente tranquilo soldador cuando se subía en algo con mas de una rueda unida a un chasis.

Sin previo aviso a la salidas de una curva ciega de derechas, apareció en el horizonte un gigantesco arco que de tan alto,parecía querer alcanzar las cumbres de la cercana cordillera cantabrica. Era la puerta de entrada al CIRCUITO pues, desde el momento en que esa tarde los primeros motores rugieran por sus perfecto y virgen asfalto, a ninguna otra pista del mundo se le podra dar tal calificación.

Sin lugar a dudas era el acceso que se merecía pues si duda era la puerta al paraíso. El paraíso del quemado. Su nombre, grabado en letras de oro sobre el mármol en que aquel grandioso arco estaba construido, lo decía todo:

Sin embargo, a pesar de ser la puerta al paraíso, la cosa no empezó muy bien, pues no fue San Pedro quien le recibió sino Manolo y Rufino, de la empresa de Securitas, los cuales se negaron en redondo a dejarle acceder al circuito, al serles totalmente imposible admitir que aquel pobretón en su cochambrosa furgoneta, pudiese pertenecer a la misma carrera que las super profesionales estructuras que durante hoy y los días anteriores habían ido llegando al circuito a bordo de los mas modernos y espectaculares traileres de 49 ruedas.

Tras muchas discusiones, un par de horas en el calabozo acusado de falsificación de documento publico y unos cuantos despidos fulminantes entre el personal de seguridad del circuito, se le permitió por fin acceder al inmenso paddock. Los nuevos miembros del equipo de seguridad del circuito comunicaron que le estarían esperando en el Box 189. El camino, que no era sino una sucesión de gigantescos traileres, grandiosas carpas y despampanantes motorhomes, pertenecientes a la elite del motociclismo mundial, le pareció interminable y no solo por los nervios y la sensación de estar totalmente fuera de lugar, sino porque en realidad casi lo era en realidad.

200 boxes ocupan mucho y el suyo era de los últimos. Allí estaba el, con su abollada furgoneta prestada, ante toda aquella gente que le miraba al pasar casi tan mal, como lo habían hecho los nuevos clientes del INEM, unos minutos antes a las puertas del circuito. Aunque seguía sin cogerle todavía el truco, no tuvo muchos problemas para aparcar su vehículo sin retrovisor izquierdo en el lugar destinado a tal fin.Principalmente porque en cada box, había asfalto para 3 camiones de 50m de longitud, mas 2 carpas y 3 motorhomes por lo que había espacio mas que de sobra para una Hyundai Transit de 5 metros de largo.

Al bajar se dio cuenta que mientras el estaba en el calabozo habían llegado un par de furgonetas casi tan viejas como la suya y ahora ocupaban los boxes contiguos al suyo. Le pareció ver un par de caras conocidas entre ellas, eran alguno de los colegas a los que había llamado hacia 2 dias y que habían recibido una llamada similar a la suya. Se conforto al ver que parecian tan perdidos como el, así que se acerco a saludar a sus viejos amigos, todos quemados de la epoca de la Villa. Allí estaba Mamel que a sus 43 años seguía igual y estaba discutiendo muy caliente con el encargado de distribuir los boxes. También saludo a Diego el cual llegaba en esos momentos a bordo de un furgón de alquiler pues como ya sabia, acababa de siniestrar el vigésimo quinto coche el día antes.

Tras hablar un buen rato con todos ellos de los viejos tiempos y ponerse rápidamente al día de las ultimas novedades, se fue hacia su box.

No parecia haber nadie dentro pero aun así entro preguntando en voz alta si había alguien allí. Lo único que le contesto fue el eco de su voz que rebotaba en las paredes de aquel inmenso Box de 200m cuadrados que por supuesto, era mucho mas grande que su propia casa. No es que en el exterior hiciese mucho calor, pero sin lugar a dudas agradeció el refrescante ambiente que se disfrutaba en su interior, posible gracias al sistema de aire acondicionado que estaba instalado en todos y cada uno de aquellos palaciegos talleres.

Estuvo un buen rato mirando arriba y abajo, admirando la habitación con cinco cómodas camas disponibles, así como el cuarto de baño con jacuzzi y sala de masajes incorporada. El mobiliario completo con bancos de trabajo y espacio de sobra para que todo un regimiento de mecánicos trabajasen durante 24 horas sin peligro de riesgo rozarse unos con otros ni queriendo.

Cruzo la línea de boxes hasta el puesto de cronometrajes al borde de pista, el cual estaba perfectamente equipado para 7 cronometradores e ingenieros que contaban ante si con 7 ordenadores Pentium 67 a 89 tera herzios de potencia, conectados vía láser al ordenado cuántico central de control de carrera, pudiendo ofrecer mas información en un segundo, de la que un millar de ingenieros y jefes de equipo podrían analizar en toda una vida.

De un brinco se asomo al otro lado del muro para ver la impresionante recta de meta la cual se mostraba majestuosa y silenciosa ante sus maravillados ojos. No era una recta normal, sino la que desde ese momento era la mayor recta jamás vista antes en un circuito, con sus interminables 4´5 kms de asfalto. Sin duda se verían increíbles rebufos y velocidades de vértigo durante las carreras del domingo.

De pronto, oyó su nombre, alguien le llamaba desde el interior de su box.

Pensó que la magia había terminado y que ya era la hora de mancharse las manos de grasa para prepararle la moto a algún hijo de papá que probablemente nunca tendría el talento pero al que indudablemente le sobraban los medios. Pero quien le esperaba en el box no eran un acaudalado padre y su mimado hijo, sino un grupo de alrededor de 6 personas cuyo aspecto se acercaba mas al de unos jóvenes tiburones de Wall Strett que al de unos asistentes a una carrera de motos.

Al frente de todos ellos, se alzaba una alta figura que los ensombrecía a todos. Era el, sin ninguna duda era el, ese tipo alto tenia que ser Jorge, su amigo. Puede que no se pareciese mucho al impresentable colega que el había conocido con 25 años menos, aquel que siempre iba vestido con sus gastados vaqueros y una destrozada chupa de cuero. Pero ahí estaba delante suyo después de tantos años, solo que esta vez la cazadora dejaba paso a un traje de Armani que debía costar más de lo que el ganaba en seis meses.

Sin dudarlo un instante, se acerco a darle lo que el creía que era un apretón de manos y que al final se convirtió en un abrazo que duro unos emocionantes y emotivos segundos. No pareció importarle lo mas mínimo que fuese vestido con un mono de trabajo pringado de aceite hasta arriba. Pero bueno al fin y al cabo no era sino “El Jordi” y a el nunca le habían importado esas cosas y por lo que se ve, no había cambiado lo mas mínimo.

Puede que fuese el presidente del Madriders.com el gigante de Internet que controlaba el 85% de los accesos y servidores de todo el mundo, pero cuando se sentó a la mesa del box y el camarero, aparecido como por arte de magia, le pregunto que deseaba tomar, no fue un Moet Chandon sino una cerveza lo que acabo en su estomago. Por alguna razón no permitió que nuestro amigo pidiese otra con la que celebrar su encuentro y muy al contrario, le dio una Coca Cola, algo normal teniendo en cuenta que también eran dueño de esa empresa de bebidas refrescantes tras su ultimo proceso de diversificación de inversiones.

Para aquel hombre de negocios, el tiempo no era oro sino platino, y sin embargo, hablaron por espacio de mas de 1 hora de los viejos y nuevos tiempos. Hablaron de sus sueños, de como se habían transformado sus vidas desde aquellos lejanos días en los que soñaban con llegar algún día a correr en el Mundial sentados en el frío guardarail de alguna solitaria curva del Pedrosu. Aquellos lejanos días en los que Javier buscaba una trabajo con el que comprarse su primera 1000 para salir dar una vuelta con ella a su amada Loli con la que pensaba casarse y ser feliz para siempre. Aquellos tiempos en los que Jordi comenzaba a dar forma a la primera versión de la pagina web que un día le haría el hombre mas rico del planeta.

Tras ponerse al día en sus vidas y tras la firme promesa de reunirse tras la carrera, Jorge se levanto raudo ante la sorpresa de Javier para hablar con los ocupantes de los boxes anexos sin casi darle tiempo a reaccionar.

Cuando salía por la puerta del box, nuestro amigo con voz tímida le pregunto por la moto y el piloto al que había venido a asistir. Jorge se dio la vuelta y mirándole a los ojos le dijo con voz profunda y segura:

La moto viene ahora, no te preocupes pero el piloto ya esta aqui:

Eres TU

CAPITULO 2: EL EQUIPO